Publicado Por Luis Ignacio Díaz el 6 abr, 2011
Se nota, la vida ha vuelto.
Una primavera tras otra, me sorprendo de la misma manera ante la explosión desmesurada de vida. No sólo por volver a ver cómo nuestro astro nos regala más horas de luz, sino también por contemplar cómo las flores resurgen cuando apenas unos meses atrás parecían un recuerdo irrepetible.
Sin embargo, la naturaleza sigue su curso, impasible ante nuestros problemas cotidianos, siguiendo un plan que parece perfectamente trazado, repitiéndose una vez y otra, un año y otro. Desplegando ante nosotros un grado de perfección que nunca alcanzaremos, porque surge sin que nadie lo empuje a ser, sin que ningún hombre lo haya ideado. Sin que nadie imite a nadie, todo juega su papel. Y siendo tan casual, nada de lo que vemos es prescindible.
Parece, de repente, que la vida nos da oportunidades por doquier, y por fin la felicidad está a la vuelta de la esquina.
¡Qué gozo el disfrutar de un año más!