Sentimientos.

Publicado Por el 5 ene, 2012

¡Qué agudo un sentimiento!

La parte más ambigua del hombre, a la vez humana y espiritual. Tan arraigada en lo profundo de un ser que no se le puede separar de él, y sin embargo ¿quién ha tocado un sentimiento? Mas sabemos de su existencia, penetrante e intemporal. No cesan de subsistir, bien causan dolor o paz, quietud o ira.

Es una verdad indemostrable, pero no es cuestión de fe, porque un sentimiento lo palpamos, como quien en noche oscura acaricia los objetos que le rodean. Un sentimiento no se muestra con claridad pero sin verlo, lo sientes profundamente tuyo, sin que tenga manifestación corpórea se vislumbra en aquél que se te muestra cerca. Pero lo cierto es que siempre es tan genuino, que nunca deja de ser propio, sientes amor y amor sentirá por ti quien de ti lo recibe, mas el sentimiento que provoca es un pálido reflejo del original. El amor que tú tienes sólo tiene sentido en ti mismo, jamás existirá una réplica exacta de tu sentimiento.

Los sentimientos son tan absolutamente embriagadores que aun siendo únicamente humanos, parecen trascender la condición material de éste. Un sentimiento es más que un producto humano, ha de ser también obra de un yo espiritual. Conocemos su importancia y la respetamos como la parte más íntegra de las personas, aunque no constituyen ninguna parte, porque bien sabemos que no tienen manifestación por sí mismos.

La realidad de los sentimientos es desconcertante, están pero no están. Son pero no son. En cambio, nadie es humano sin sentimientos, y la belleza que encarnan sobrepasa los límites de la inteligencia. No pueden explicarse más que con circunloquios, pero son fuego ardiente, te pertenecen pero no sabes cómo. Y al mismo tiempo, si son puros, nos elevan a la más alta categoría, nos hacen ejemplares pero al mismo tiempo simples, son complejos de explicar pero extremadamente sencillos en su manifestación. Es llama viva.

Siempre sentimos, empero nunca de la misma forma. En este sentido, jamás vivimos un vacío de sentimientos pero hay algunos sentimientos que producen el mayor vacío —quien se siente solo, siente algo (por lo tanto no vive vacío de sentimientos) pero siente que no siente nada—. Son pura incertidumbre.

Indómito compañero de existencia, fiel guardián de lo más íntimo, son en sí lo más íntimo. Cuando se resumen en felicidad vives el ensueño de capturarlo, enfrascarlo y poder gastarlo en pequeñas dosis, administrarlo como la más preciada hacienda. Si eres feliz, quieres serlo para siempre y eso acaba con la misma felicidad. Es y no es.

¡Qué agudo un sentimiento!