Cada día sabemos más y entendemos menos.

A. Einstein

¿Dispone el ser humano de su vida?

Publicado Por el 17 oct, 2011

Consumismo y mercantilismo, todo se puede comprar y todo puede ser vendido. Ésta es la ideología del siglo XXI, ninguna puerta se cierra si hay suficiente dinero llamando porque ya lo dijo Quevedo: “Poderoso caballero es Don Dinero“.

Por esta razón, viviendo imbuidos en el New Age parece arcaico que algo se sitúe fuera de la capacidad y el alcance humano. No tenemos miedo a aseverar que a todo lo que damos uso, nos pertenece en el modo que decidamos. Es por eso recurrente y atractivo el argumento de la libre disposición vital, “Si no molesto a nadie: ¿qué problema puede haber?”. O más tajante: “Sobre mi vida decido yo“.

Lo cierto es que no podrían ser juicios más válidos, la posibilidad de desarrollarnos en libertad es el pilar de una nueva época cargada de una firme aspiración a una sociedad más justa e igualitaria. Pero tal vez estemos equivocando los términos, en el “Yo soy yo y mis circunstancias” de Gasset, y en la más moderna comprensión de la vida, no hay lugar a una arbitraria y subjetiva resolución vital.

Es la vida en realidad el continente (y a la vez contenido) de todo lo que nos ocurre, se trata del ímpetu que nos proporciona todo lo que somos. Es nuestro propio universo. Pero este universo, se contiene a sí mismo y no puede traspasar sus fronteras, porque simplemente no existen.

Cuando el argumento se torna en “Yo quiero dejar de vivir cuando lo crea conveniente”, la alternativa se formula del revés: “Yo quiero nacer cuando lo crea conveniente“. Mas nadie se lo cuestiona así, porque parece tan descabellado como irrealizable. Entonces, ¿si no puedo decidir sobre mi vida, cómo sí iba a poder decidir morir?

No es un asunto de deidades, es simple aplicación del logos (cfr. Platón) del que todos disponemos. Es nuestro deber como sociedad buscar el camino justo y directo al bien común, que salvaguarde nuestro don más preciado: la vida. Si hay alguien que crea que progreso es poder acabar con la vida, llanamente no ha comprendido lo que significa en realidad.

El progreso, es siempre esa fuerza que busca prolongar y mejorar la vida, protegerla a cada minuto, y demostrar que el desarrollo tecnológico y el conocimiento humano no pueden tener otro sino que no sea el de hacer de este lugar una estancia lo más agradable y feliz posible.

Si has probado las mieles de la felicidad, bien sabes que jamás renunciarías a un minuto más de ella.

Bien sabes que la vida es todo lo que tenemos.

Artículo completo

Este es el momento de volver a querer cambiar el mundo.

Publicado Por el 6 oct, 2011

Necesitaba un revulsivo, algo que fuese lo suficientemente sobrecogedor como para remover algo en mi interior.

No puedo quejarme de nada de lo que tengo, es más, jamás podría quejarme por lo que no tengo, pero aún así, sentía que paulatinamente iba perdiendo mi propia identidad. El tiempo se resumía en un suspiro y aquellas tareas que realmente apreciaba quedaban relegadas a un papel nunca representado. Pero hoy, he vuelto a ser consciente de que no puedo seguir disipando lo que realmente conforma mi ser.

Es la desgracia quien me ha vuelto a enseñar el verdadero camino, la muerte de un referente, de un idealista, de un visionario, me ha vuelto a acercar a aquel mundo que siempre anhelaba construir. Hoy he recuperado el idealismo. Vuelvo a creer en poder cambiar el mundo.

Allá por 2005 este mentor dijo:

Your time is limited, so don’t waste it living someone else’s life. Don’t be trapped by dogma — which is living with the results of other people’s thinking. Don’t let the noise of others’ opinions drown out your own inner voice. And most important, have the courage to follow your heart and intuition.

O lo que es lo mismo:

Tu tiempo es limitado, no lo malgastes viviendo la vida de alguien distinto. No quedes atrapado en el dogma, que es vivir como otros piensan que deberías. No dejes que los ruidos de las opiniones de los demás acallen tu voz interior. Y, lo que es más importante, ten el coraje para hacer lo que te dicen tu corazón y tu intuición.

El problema: la falta de coraje. Ser auténtico con uno mismo es difícil, ser coherente lo es aún más. Mas nada es imposible y es por ello que te pongo por testigo -a ti, lector- de que de ningún modo renunciaré a lo que me hace feliz, aunque nadie lo entienda. Podrás ser fiel testigo de que jamás, bajo ninguna condición, abandonaré uno solo de mis pensamientos, de que nunca, este blog morirá. Porque aquello que queda por escrito, goza de inmortalidad. Es el diálogo entre este humilde servidor y tú, tan generoso lector.

Prometo continuar pensando diferente. Es todo lo que tengo.

Gracias Steve.

Artículo completo

¿Por qué el silencio es clave?

Publicado Por el 20 sep, 2011

Es común escuchar aquello de que la vida interior, el conocerse a sí mismo, es lo único que nos pertenece por siempre. De hecho, en esta necesidad de paz interior muchos han encontrado un filón que explotar a base de seudoreligiones y estilos de vida de dudosa valía, que en realidad, no hacen más que avasallar la libertad y la voluntad individual.

Tal vez sea demasiado atrevido por mi parte, pero todo pensamiento necesita un medio de cultivo, unas condiciones ambientales mínimas, una predisposición imprescindible, que es la ausencia de ruido, o en otras palabras, el silencio. Vivimos en una sociedad tecnológicamente superdotada, en un mundo moderno que nos ha vuelto más capaces a todos de cualquier cosa, pero que nos ha hecho indistinguibles, todos compartimos las mismas ideas prefabricadas y nos escudamos en actividades superfluas que sirvan de excusa para no pensar.

Por esa razón, no sólo me refiero al silencio como ausencia de ruido sonoro (no es redundante aunque lo parezca), sino también a ese ruido que nos acompaña diariamente, transformado en información parcial y subjetiva, en innumerables horas llenas de vacío, en la culminación de un día igual que el anterior. Hemos perdido la consciencia de saber que cada día es un don, una oportunidad magnífica de cambiar y crear el mundo, de que somos nosotros quienes estamos a cargo de todo lo que nos rodea, que nada es así por siempre y para siempre.

Entendemos la buena música como antítesis del ruido, y realmente es así. Unos meses atrás escuché a un gran musicólogo sus tesis sobre el decaimiento de la música clásica, afirmaba él, que aunque en los últimos siglos hemos tenido varios compositores buenos, la genialidad ha quedado sepultada en la historia. El porqué era evidente -a su parecer-, mientras la humanidad se condenaba a la ausencia de silencio, la gran música era cada vez una ilusión más lejana. Surge así otra antítesis, el silencio y la música, pero saben los entendidos de este arte, que ninguna contraposición podría ir más unida que ésta, la música y el silencio son las dos caras de una moneda, unidas inseparablemente, contrapuestas una a la otra.

No soy quien para enumerar la retahíla de beneficios que reporta el silencio a nuestra salud, porque es éste un tema harto sabido, mas pocas veces se habla de lo absolutamente esencial que es para el espíritu, para esa intimidad tan propia de cada uno. Si rechazamos el silencio, nos rechazamos a nosotros mismos y nos perdemos para siempre.

Artículo completo
Página 3 de 8412345...102030...Última »